Consejos de limpieza de la lona para toldo

En primer lugar, debe cepillar regularmente la lona para evitar que se produzcan acumulaciones de polvo y otros desechos porque estos podrían llegar a provocar la formación de moho y el consecuente deterioro de la lona del toldo.


Es recomendable realizar limpiezas de mantenimiento con tensoactivos no agresivos y cepillos muy suaves, para evitar la destrucción de parte del acabado de la lona.  Por ello, es recomendable utilizar agentes tensoactivos no iónicos, este término se refiere principalmente a los derivados polioxietilenados o polioxipropilenados. Éstos tienen la ventaja de que son estables con la mayoría de los productos químicos en las concentraciones usuales de empleo. Este mantenimiento impide que los productos depositados en la superficie del toldo (agentes contaminantes presentes en la atmósfera o bien compuestos provenientes de las lluvias ácidas), permanezcan el tiempo suficiente para poder deteriorar el acabado repelente al agua del toldo.


Trate las manchas lo antes posible con un jabón suave, cepillo y agua fría o tibia, sin detergentes ni productos de limpieza (sobre todo la lejía que dañará los colores), ya que son demasiado agresivos y podrían desprender y dañar el tejido o su recubrimiento.


Los trapos, esponjas y cepillos que use para la limpieza del toldo tienen que ser suaves, no deben tener superficies rasposas, ni duras (¡olvídese de los estropajos!).


Limpiar un toldo uno mismo es una ardua tarea que le va a llevar mucho tiempo y que puede no dar los resultados deseados. Si no está seguro de cómo hacerlo, le recomendamos contactar con un profesional.

Si la lona está muy deteriorada le resultará más fácil y económico sustituirla por una nueva.